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Una labor Financiera, ser padre

La paternidad es quizá la tarea más grande que existe. Cuando nos enfocamos a la educación de nuestros hijos, determinamos qué tipo de personas serán de mayores. Es común que los padres preparen a sus hijos para que sean adultos productivos e independientes, con la oportunidad de alcanzar metas y objetivos. Para ello, aparte de ofrecerles la mejor formación posible, hay que enseñar cierta disciplina para desarrollar buenos hábitos. La importancia de gestionar, ahorrar e invertir no es muy común en nuestro país,  por eso la responsabilidad financiera es una parte crítica de la educación que recae en los padres.

La Educación Financiera es el conjunto de conocimientos, técnicas y habilidades que nos permiten planear, administrar, incrementar y proteger nuestro patrimonio. Promover una educación financiera óptima en los niños y jóvenes es esencial para la toma de decisiones responsables.

Iniciemos la labor con algo sencillo, la apertura de una cuenta de ahorro y asignarles un presupuesto semanal, son algunos de los regalos que podemos ofrecerles para un mejor futuro. Cuanto mayor formación financiera  brindemos, mayores herramientas tendrán los niños para formar un buen hábito. Pero tengamos mucho cuidado, no es convertir a los niños en “pequeños adultos”. Se trata, de asumirlos como chicos con intereses propios de su edad, y enseñarles más sobre el valor del dinero y el esfuerzo que se requiere para obtener un bien material.

La mejor edad para iniciar a un niño  en el proceso de educación financiera, es… ¡Hoy mismo!

 

Protección contra lo impredecible: Capítulo SISMOS

La ciencia no ha encontrado la manera de predecir la frecuencia, temporalidad ni duración de los sismos, por lo que no se puede saber con exactitud cuando ocurrirá uno. Lo único que sabemos es que la República Mexicana se encuentra localizada entre las zonas con mayor actividad sísmica del mundo y sabiendo esto, tenemos  ciertas medidas básicas de seguridad que se pueden adoptar antes, durante y después de un sismo con el propósito de reducir al mínimo los daños personales y patrimoniales.

Aquí te brindamos una guía de prevención basada en la guía de prevención de la Organización Mundial de la Salud (OMS):

Para prevenir

– Ten identificado un espacio físico seguro, lejos de objetos que puedan caer con facilidad
– Coloca los productos tóxicos o inflamables, en una zona segura
– Establece una ruta de evacuación fuera del inmueble
– Ten un botiquín con desinfectantes, pinzas, tijeras, gasas, vendas, analgésicos, antifebriles y antialérgicos
– Ten a la mano los números telefónicos de emergencia de la Cruz Roja, hospitales, bomberos, policía, etc
– Ten a la mano agua envasada y latas de conserva

Durante el sismo

– Mantén la calma
– No corras, no grites ni empujes
– Evita el uso de ascensores y escaleras si estás en un edificio. En un lugar público, no corras hacia la salida, camina
– Si vas en tu auto, estaciónate en un lugar seguro al lado de la vía, lejos de postes y árboles

Después del sismo
– Desconecta las llaves de gas y de la luz
– Revisa el estado de la vivienda

– Verifica si tienes lesiones y atiende a los heridos
– Mantén la calma con las réplicas
– Usa el teléfono sólo para dar aviso de emergencia
– En caso de haber quedado atrapado, conserva la calma y trata de comunicarte al exterior golpeando con algún objeto

No podemos evitar un fenómeno natural, pero sí podemos prevenir actuando mediante las reglas, utilizando un seguro de protección patrimonial y estando informados del acontecimiento.

Quédate pendiente de las próximas entregas de “Protección contra lo impredecible”

 

Daños por Fenómenos Naturales

En los últimos años, el cambio climático provocado por la explotación de recursos naturales y la actividad humana en general ha traído consecuencias evidentes en la temporalidad y eventualidad de los fenómenos naturales.

Cada vez más, estos fenómenos surgen con mayor fuerza y provocan daños desastrosos en el patrimonio y vida de las personas.

México, como un país con una ubicación geográfica particular, es también afectado por este tipo de siniestros. Durante el 2011, uno de los peores años a nivel mundial en cantidad y alcance de siniestros (año en que se registró un sismo  de 9.0 grados en la escala de Richter y posterior tsunami en Japón que dejó un número de 20,896 muertos, 3.084 desaparecidos y 6.025 heridos),  2,760 fenómenos afectaron el país, entre ellos, el huracán Beatriz,  la tormenta tropical Arlene,  los huracanes Jova y Rina;  y un sismo de 6.5 grados con epicentro en Guerrero.

Los estados que presentaron el 78% de estos siniestros fueron el DF, Estado de México, Colima, Tamaulipas, Oaxaca y Veracruz; y los más afectados en monto de daños fueron Baja California, DF, Colima, Estado de México, Guerrero, Jalisco, Tamaulipas y Sinaloa.

Si tomamos en cuenta, además, que en el país se presentan alrededor de 23 ciclones tropicales en los meses de mayo a noviembre de cada año, el riesgo del daño a patrimonio y vidas humanas se incrementa considerablemente. De hecho, los giros que más sufrieron daños en 2011 fueron las casas habitación  con un 70% del número total del siniestros presentados.

No esperes a verte afectado por un desastre natural. Toma medidas precautorias y protege tu vida y la de tu familia.  Asegura tu patrimonio y el de tus hijos en contra de estos fenómenos cada vez más frecuentes.

¿Cómo proteger tu Patrimonio?

Mediante la contratación de una póliza de hogar y familia, usted puede protegerse de los riesgos a que está expuesto. Para ello las coberturas a su disposición son, principalmente:
Daños al inmueble propio derivados de incendio, rayo, explosión (Terremoto y fenómenos hidrometeorológicos se contrata opcionalmente pero es importante hacerlo si vive en zonas donde suelen presentarse estos fenómenos).
Daños a los contenidos: Aquí se protege contra los mismos riesgos mencionados anteriormente el menaje de casa y, en general, todas las pertenencias que permanecen en la misma. En algunos casos se pueden contratar coberturas especiales para objetos de arte, antigüedades y/o joyas.
Si usted no es propietario y renta la casa (arrendatario), en vez de contratar lo señalado en el inciso A. contrate la cobertura de Responsabilidad Civil del Arrendatario.
Responsabilidad Civil Familiar, para cubrir cualquier daño involuntario que algún miembro de la familia o su servidumbre le cause a terceros, ya sea en sus bienes o en sus personas y por los que legalmente tenga que responder.
Robo con violencia y/o asalto de contenidos de su hogar.
Rotura de cristales interiores o exteriores (aún decorativos o utilizados como cubiertas, generalmente contratado bajo convenio expreso).
Equipo electrónico. En caso de que se desee cubrirlos por daños materiales causados por su propia operación que hagan necesaria su reparación o reemplazo en particular y no como parte del menaje de casa.
No obstante siempre es importante consultar con un Asesor Profesional de Seguros cuál es la mejor forma de protegerse en cada caso y preguntar por otras interesantes coberturas adicionales a las anteriores.
Si su casa está hipotecada, verifique si ya se cuenta con un seguro de daños con la cobertura de daños al inmueble (inciso A.), así como la suma asegurada.
La hipotecaría podría solo estar amparando el saldo insoluto, entonces la familia tendría que asegurar la diferencia. O por el contrario, la hipotecaría podría otorgar una cobertura con todas las secciones de una póliza de hogar.